El cambio climático

Se llama cambio climático a la modificación del clima con respecto al historial climático a una escala global o regional. Tales cambios se producen a muy diversas escalas de tiempo y sobre todos los parámetros meteorológicos: temperatura, presión atmosférica, precipitaciones, nubosidad, etc. En teoría, son debidos tanto a causas naturales (Crowley y North, 1988) como antropogénicas.
El
término suele usarse de forma poco apropiada, para hacer referencia tan sólo a
los cambios climáticos que suceden en el presente, utilizándolo como sinónimo
de calentamiento global. La Convención Marco de las Naciones
Unidas sobre el Cambio Climático usa
el término cambio climático sólo
para referirse al cambio por causas humanas:
Por
"cambio climático" se entiende un cambio de clima atribuido directa o
indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera
mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observada durante
períodos comparables.
Recibe el nombre de variabilidad natural del clima, pues
se produce constantemente por causas naturales. En algunos casos, para
referirse al cambio de origen humano se usa también la expresión cambio climático antropogénico.
Además del calentamiento global, el cambio climático implica
cambios en otras variables como las lluvias y sus patrones, la cobertura de nubes y todos los demás elementos del
sistema atmosférico.
Causas del cambio climático
El clima es un promedio, a una escala de tiempo dada, del tiempo atmosférico. Los distintos tipos climáticos
y su localización en la superficie terrestre obedecen a ciertos factores,
siendo los principales, la latitud geográfica, la altitud,
la distancia al mar, la orientación del relieve
terrestre con respecto a la insolación (vertientes de solana y umbría) y a la dirección de los vientos (vertientes
de Sotavento y barlovento) y por último, las corrientes
marinas. Estos factores y sus variaciones en el tiempo producen
cambios en los principales elementos constituyentes del clima que también son
cinco: temperatura atmosférica, presión atmosférica, vientos, humedad y precipitaciones.
Pero existen fluctuaciones considerables en estos
elementos a lo largo del tiempo, tanto mayor cuanto mayor sea el período de
tiempo considerado. Estas fluctuaciones ocurren tanto en el tiempo como en el
espacio. Las fluctuaciones en el tiempo son muy fáciles de comprobar: puede
presentarse un año con un verano frío (por ejemplo, el sector del turismo llegó
a tener fuertes pérdidas hace unos años en las playas españolas debido a las
bajas temperaturas registradas y al consiguiente descenso del número de
visitantes, y el invierno del 2009 al 2010 ha sido mucho más frío de lo normal,
no sólo en España, sino en toda Europa). También las fluctuaciones espaciales
son aún más frecuentes y comprobables: los efectos de lluvias muy intensas en
la zona intertropical del hemisferio sur en América (inundaciones en el Perú y
en el sur del Brasil) se presentaron de forma paralela a lluvias muy escasas en
la zona intertropical del Norte de América del Sur (especialmente en Venezuela
y otras áreas vecinas).
Un cambio en la emisión de radiaciones solares, en la composición de la atmósfera, en la disposición de los continentes,
en las corrientes marinas o en la órbita de
la Tierra puede modificar la distribución de energía y el equilibrio térmico,
alterando así profundamente el clima cuando se trata de procesos de larga
duración.
Estas influencias se pueden clasificar en externas e
internas a la Tierra. Las externas también reciben el nombre de forzamientos
dado que normalmente actúan de forma sistemática sobre el clima, aunque también
las hay aleatorias como es el caso de los impactos de meteoritos(astroblemas).
La influencia humana sobre el clima en muchos casos se considera forzamiento
externo ya que su influencia es más sistemática que caótica pero
también es cierto que el Homo sapiens pertenece
a la propia biosfera terrestre pudiéndose considerar también como forzamientos
internos según el criterio que se use. En las causas internas se encuentran una
mayoría de factores no sistemáticos o caóticos. Es en este grupo donde se
encuentran los factores amplificadores y moderadores que actúan en respuesta a
los cambios introduciendo una variable más al problema ya que no solo hay que
tener en cuenta los factores que actúan sino también las respuestas que dichas
modificaciones pueden conllevar. Por todo eso al clima se le considera un sistema
complejo. Según qué tipo de factores dominen la variación del clima
será sistemática o caótica.